ROMÁN
Abrí el grifo de la bañera y dejé correr el agua hasta que saliese muy caliente, tanto que aunque la calefacción estaba puesta a unos agradables 23 ºC, se formaba un vapor espeso que comenzó a empañar el espejo. Coloqué el tapón y dejé que se llenase la bañera lentamente, formándose una capa cada vez más densa de espuma en la superficie gracias al jabón del agua. Me puse el albornoz y salí a mi habitación en busca de la mesa para la bañera, la carpeta de programación del viaje y el móvil. Volví al baño sumergiéndome de nuevo en la nube de vapor, comprobé que aún faltaban unos minutos para que la bañera terminase de llenarse, por lo que cogí el móvil y lo enchufé al equipo de altavoces integrado en el baño, busqué una lista de reproducción adecuada para el momento en Spotify y la puse a reproducir. Cerré el grifo y metí la mano en el agua, ¡estaba ardiendo! Me había pasado de temperatura, así que tendría que esperar un poco más para darme el, ahora, ansiado baño. Me senté en la tapadera del retrete y colocando con cuidado la mesa en su hueco preparado para ella en la bañera me dispuse a comenzar a revisar el papeleo del viaje.
"Salgo dentro de seis días... Espero que no haya complicaciones en la meteorología, pues como se cancele el vuelo y tarde algún día más de lo previsto en salir será difícil cumplir la promesa que le hice ayer a Isabella. ¡Pero que hora de salida es esta! ¡A las tres de la mañana! Bueno por lo menos, como llegaré cansado al avión, podré dormir las ocho horas de vuelo... se me están quitando las ganas de ir. ¡No! Quítate ese pensamiento de la cabeza Román, tienes que hacerlo por tu hermana y también por ti, este proyecto te va a volver loco. Es extraño esto que me está pasando, nunca antes me había pasado más de seis meses sin ideas, si quiera una decente. Bueno, creo que ya es hora de meterse en la bañera". Dejé los papeles encima del lavabo y metí despacio los pies, quedándome solo con ellos en el agua hasta que se acostumbraron a la alta temperatura, me quite finalmente el albornoz y repetí el proceso de los pies con el resto de mi cuerpo, hasta terminar sumergido hasta el cuello. Me encantaba darme baños con el agua bastante caliente, aunque al principio quemase y saliera con el cuerpo rojo como una gamba cocida.
Varios minutos más tarde, despertando de la ensoñación en la que me había sumergido, decidí comenzar a organizar estos seis últimos días que me quedaban en Madrid, para ello lo mejor sería utilizar la mesa de la bañera, que por algo la había traído. Saqué la mano del agua y pulse uno de los botones que había a mi derecha, en el borde de la bañera. Nada más pulsarlo el mecanismo de sujeción y arranque de la mesa comenzó a moverse; esta mesa no era como la idea de mesa que tenemos todos en mente, era una mesa/tablet, uno de los últimos inventos de la empresa de mi hermana. Lo que yo llamaba mesa era simplemente una carcasa que protegía la pantalla y los elementos que hacían funcionar a esta "tablet" de última generación, teniendo uno de los avances más prometedores de la alta tecnología hasta el momento: solo funcionaba mediante comandos de voz.
Finalmente la mesa llegó hasta la altura de mi pecho, permitiéndome una visión cómoda de la pantalla desde la posición en la que me encontraba; con un pequeño sonido típico de estos productos, se encendió y esperó a mi orden:
- Horario.
- No entiendo que quiere decir con horario -dijo la "tablet" con voz de robot femenino.
- Arg... madre mía maquina tonta. ¡Agenda!.
Inmediatamente abrió un calendario con una línea superior con todos los meses del año y el año, en la parte inferior indicaba la hora y en el centro de la pantalla, ocupando lo que faltaba, el mes en el que estábamos con sus días en forma de recuadros y numerados.
- Día 21 - en la pantalla se abrió el 21 y una hoja de líneas ocupó el total del dispositivo.
"¿Qué cosas debo hacer antes de irme? Primero ir a ver a Santi y despedirme de él en condiciones... con una buena partida de poker en < La casa de Charlie > estaría bien. También debería ir a comprar material de dibujo y cuadernos de notas, así de paso me despido de esa chica tan mona de la papelería, y si esa noche la paso con ella mejor que mejor, je, je... Me quedan aún cuatro días. Uno para dormir y hacer el vago por casa, otro para irme de bares, el penúltimo me daré el gusto de pasar un día completo en el balneario y el último estaré preparando todo para el viaje."
Una vez había pensado todo lo que iba a hacer se lo fui dictando día por día a la "tablet", y al terminar le mandé que enviase la configuración de los seis días a mi móvil para poder consultarlo cuando no estuviese en casa.
- Envío completado satisfactoriamente. ¿Desea hacer algo más?
- No, apágate - dicho esto me tumbé sumergiéndome en el agua y me quedé adormilado con "La vie en rose" de fondo.
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